Esta ocasión los gorros característicos de las brujas son nuestro atuendo, la algarabía de festejo no se hace esperar, la marcha llega a su fin, el tumulto de las que son llamadas brujas, por el hecho de levantar la voz, arriban con su cartel en pie, los lemas “Todas las mujeres, todos los derechos”, “Mi cuerpo es mío, mío, mío”, y “No a la violencia contra las mujeres”, hacen eco en la explanada del monumento a la Revolución.
Alrededor de las 4:35 pm comenzamos a disfrutar actividades desde información y juegos acerca de los métodos anticonceptivos, dibujos para pintar, plasmar nuestro pensar, hasta la aplicación de una buena mascarilla. Todas, actividades realizadas por y para nosotras, que nos representan y transmiten nuestro ser.
En el templete no cesan las voces femeninas, con frases como: derecho a la libertad de expresión, a no ser violentada, decidir sobre la reproducción… que nos recuerdan los derechos que poseemos y que quizá hemos guardado en el olvido.
Pero esta ocasión es diferente, celebramos 100 años de luchar por lo que merecemos, aquí hay eco de las voces de mujeres anhelantes por una equidad, en una ciudad donde somos el 51 por ciento de la poblacion (datos INEGI), nosotros hacemos la diferencia. Tal como lo señala la directora del INMUJERES, Martha Lucía Mícher Camarena, es una ciudad que ha tenido cambios importantes, por lo que nos hayamos aquí, en esta plaza que hoy con nuestras plegarias reconstruimos.
Tras las palabras ofrecidas por la funcionaria presenciamos un acto simbólico en honor a nuestro día. Siendo las 6:30 p.m. el evento llega a su fin. Una celebración peculiar, donde mujeres de todas las edades, clases sociales y culturas, nos sentimos apoyadas, escuchadas y sobretodo unidas por algo en común… el ser MUJER.
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